SERVUS SERVORUM DEI
Habiendo quedado vacante la Arquidiócesis Metropolitana de San José, y considerando atentamente las necesidades pastorales de aquella Iglesia, así como tus probadas virtudes episcopales, tu sólida doctrina, tu celo apostólico, tu prudencia en el gobierno y tu constante fidelidad al Magisterio de la Iglesia, y oído el parecer del Dicasterio para los Obispos, Nos hemos juzgado oportuno confiarte una nueva y más amplia misión pastoral.
Por tanto, en virtud de Nuestra suprema autoridad apostólica, TE TRASLADAMOS Y TE NOMBRAMOS Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis Metropolitana de San José, con todos los derechos, deberes y obligaciones que el derecho canónico atribuye a este oficio, dejando el oficio que hasta ahora desempeñabas en la Arquidiócesis Metropolitana de Nuestra Señora de Guadalupe, en la cual, por disposición del derecho, el Arzobispo Coadjutor asume inmediatamente el gobierno pastoral.
Te exhortamos, venerable hermano, a que ejerzas este ministerio con corazón de padre y espíritu de servidor, como imagen viva del Buen Pastor: firme en la fe, diligente en el anuncio del Evangelio, solícito con los presbíteros y diáconos, cercano a los consagrados y perseverante en la edificación de la comunión eclesial. Custodia con esmero la sagrada liturgia, promueve la formación integral del Pueblo de Dios y conserva incólume la unidad de la Iglesia, en comunión con la Sede Apostólica.
Mandamos asimismo a los obispos sufragáneos, a los presbíteros, diáconos, miembros de la vida consagrada y a todos los fieles de la Arquidiócesis Metropolitana de San José que te reciban con espíritu de fe y obediencia filial, prestándote generosa colaboración en la misión evangelizadora confiada a la Iglesia.
Confiamos tu nuevo ministerio pastoral a la intercesión maternal de la Santísima Virgen María, y de modo particular a la protección del glorioso San José, Patrono de la Iglesia universal, bajo cuyo patrocinio se honra aquella Iglesia metropolitana.
