CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA
"FIDELEM SERVUM ET APOSTOLUM"
DEL SUMO PONTIFICE
PABLO
PARA LA ERECCIÓN
DE LA DIÓCESIS DEL GLORIOSO APÓSTOL SAN PABLO
PAVLVS, EPISCOPVS,
SERVVS SERVORVM DEI
AD PERPETVAM REI MEMORIAM
A los venerables hermanos cardenales, obispos, presbíteros, diáconos y a todos los hermanos que se encuentran bajo nuestra jurisdicción en este entorno digital, les saludo con gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre.
PRÓLOGO
1. La misión que nos ha sido confiada a nosotros, cuerpo de Cristo que es la Iglesia, por el señor resucitado - "Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda criatura" (Mc 16,15) - siempre permanece viva y a la vez vigente y también como un llamado urgente. A lo largo de la historia de la Iglesia, el Santo Espíritu ha suscitado nuevas y distintas formas y medios para responder con verdadera fidelidad al mandato del señor, lo anterior, a fin de que su palabra llegue hasta los confines más lejanos del orbe.
2. Del mismo modo que el apóstol San Pablo se hizo "todo para todos con tal de ganar a algunos para Cristo" (cf. 1 Co 9,22), también la Iglesia, continuando con ese dinamismo misionero, mantiene en constante discernimiento y con gran atención, los diversos signos de los tiempos y dispone con solicitud las estructuras pastorales que permitan una evangelización mucho más eficaz y mucho más cercana al pueblo de Dios.
CAPÍTULO I
3. Después de una exhausta y profunda consulta y también discernimiento, al ser guiados por el Espíritu Santo y manteniendo la conformidad con el bien pastoral de todos los miembros de nuestra comunidad, decretamos solemnemente EREGIR la Diócesis del Glorioso Apóstol San Pablo, a fin de que el pueblo santo de Dios logre crecer en la gracia y también en el conocimiento del señor.
4. Esta nueva diócesis no nace como un acto simple de una organización territorial, nace como una respuesta al amor providente de nuestro señor, aquél que guía a su Iglesia como un buen pastor (cf. Jn 10,14), para que cada uno de sus miembros pueda vivir plenamente la comunión eclesial y además la participación activa en la liturgia, la misión y la vida en comunidad.
CAPÍTULO II
5. Como primer obispo diocesano de la Diócesis del Glorioso Apóstol San Pablo, con la virtud que se nos ha sido conferida, NOMBRAMOS al Emmo. Sr. Card. Ulises Prevost, el cual, nos ha demostrado en diversas ocasiones una fiel y completa entrega al evangelio, una amplia experiencia pastoral y un espíritu de sabiduría, lo anterior lo hace más que idóneo y digno sucesor de los apóstoles y un guía prudente de esta nueva porción del pueblo de Dios.
6. El ministerio episcopal que le ha sido conferido, debe ejercerse, en cualquier momento, a la imagen y ejemplo del apóstol Pablo: con coraje, humildad y fidelidad. Espero que el testimonio que él comparte llegue a inspirar a toda nuestra comunidad a vivir la fe como el centro mismo de la vida (cf. Ga 2,20).
CAPÍTULO III
7. Exhorto a mi hermano Ulises a vivir su ministerio con un espíritu misionero, teniendo siempre como modelo a San Pablo, ese hombre intrépido que anunciaba a Cristo crucificado y resucitado. Confío que su gobierno pastoral será siempre el reflejo de la caridad de Cristo, y que será capaz de consolar, de corregir con caridad, de enseñar y también de guiar a todos sus hermanos con justicia y con misericordia.
8. Invito a todos ustedes, hermanos, y aquellos que en un futuro pertenecerán a esta diócesis, a que reciban con alegría esta gracia eclesial y que se comprometan con un renovado entusiasmo a la edificación del reino de Dios, siendo siempre luz en el mundo y sal de la tierra (cf. Mt 5,13-14).
CONCLUSIÓN
9. Hemos declarado que esta diócesis, canónicamente erigida en la comunión de la Iglesia universal será la única circunscripción legítimamente reconocida en su territorio. Advierto a todos ustedes, hermanos, a que es necesario permanecer fieles con el legítimo pastor y que rechacen cualquier intento de cisma, de división o de usurpación del ministerio apostólico.
10. "Todo lo puedo en Aquel que me fortalece" (Flp 4,13), con estas hermosas palabras de San Pablo, confiamos la vida de esta naciente diócesis al patrocinio del glorioso apóstol y a la maternal protección de María santísima, la reina de los apóstoles, para que ambos intercedan por esta nueva Iglesia particular, para que, siendo iluminada por la fe ardiente en la caridad y manteniéndose firme en la esperanza, dé abundantes frutos de santidad y de comunión
Dado en Roma, en Letrán, a los veintisiete días del mes de julio del año jubilar de la Esperanza dos mil veinticinco, primero de nuestro pontificado.
✠ Pavlvs Pp
Pontifex Maximvs
%20(1).png)