01 septiembre 2024

Misa para pedir por un Concilio o Sinodo


MISA PARA PEDIR POR UN CONCILIO O SÍNODO

Antífona de entrada 
Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones. 

Se dice gloria.

Oración colecta 
Señor Dios nuestro, protector y guía de tu Iglesia, infunde en tus servidores el espíritu de inteligencia, de verdad y de paz, para que conozcan lo que te agrada y tengan el valor de realizarlo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 
 
LECTURAS

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 30, 10-14 
Moisés habló al pueblo, diciendo: —«Escucha la voz del Señor, tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el código de esta ley; conviértete al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma. Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable; no está en el cielo, no vale decir: "¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?"; ni está más allá del mar, no vale decir: "¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?". El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo». Palabra de Dios.

Salmo responsorial 

Salmo 18, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6, 68)
R. Señor, tú tienes palabras, de vida eterna
La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. R. 

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R. 

«La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. R. 

Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila. R. 

https://www.youtube.com/watch?v=nCkQSNFrl0w

Segunda lectura (opcional) 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 1-4 
Hermanos: Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Palabra de Dios.

Aclamación antes del Evangelio 

Jn 16, 13a; 14, 26d 
Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena y os irá recordando todo lo que os he dicho. 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 15-20 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: —«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios misericordioso, mira los dones que te presentan tus hijos y concédeles la gracia de tu luz, para que comprendan lo que es recto a tus ojos y lo pongan en práctica con fidelidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

PREFACIO II DEL ESPIRITU SANTO 
V. El Señor esté con ustedes. 
R. Y con tu espíritu. 
V. Levantemos el corazón. 
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. 
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. 
R. Es justo y necesario. 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Tú nos concedes lo que más conviene en cada momento y diriges sabiamente a tu Iglesia asistiéndola siempre con la fuerza del Espíritu Santo; para que, con un corazón siempre dócil a tu voluntad, no abandone la plegaria en las dificultades ni la acción de gracias en las alegrías, por Cristo, Señor nuestro. Por eso, unidos a los ángeles te alabamos, cantando con alegría: 

Antífona de comunión 
Donde hay caridad y amor, allí está Dios. El amor de Cristo nos ha congregado en la unidad. 

Oración después de la comunión 
Dios misericordioso, por estos sacramentos recibidos, confirma a tus hijos en la verdad y ayúdales a buscar la gloria de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 Mons. Nahim Ruiz
Prefecto del Dicasterio para el Culto Divino