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Decreto De Emeritización | Colegio Cardenalicio

DECRETO DE EMERITIZACIÓN


INNOCENTIVS, EPISCOPUS,
SERVUS SERVORUM DEI

A los Eminentísimos señores Cardenales, Reverendísimos Obispos, Presbíteros y Diáconos, miembros de la vida consagrada, y a todos los fieles que reciban conocimiento de estas disposiciones, salud y bendición apostólica en Cristo nuestro Señor.

Nuestro Señor Jesucristo, que quiso edificar su Iglesia sobre la fe de los Apóstoles y llamó a sus discípulos a servir con humildad a su Pueblo, nos enseña que toda autoridad recibida debe estar orientada al bien común y al fortalecimiento de la comunión eclesial. Pues "el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor" (Mt 20, 27).

En el transcurso de la vida de nuestra comunidad, distintas generaciones de hermanos han recibido la responsabilidad de colaborar en la conducción y cuidado de la Iglesia. A cada uno corresponde un tiempo y una misión determinados, y cuando estos llegan a su término, la gratitud por el servicio prestado permanece como signo de fraternidad y comunión.

El Colegio Cardenalicio, en particular, constituye una expresión de colaboración cercana con el Romano Pontífice y de servicio a toda la comunidad. Por ello, corresponde también ordenar sus responsabilidades conforme a las necesidades actuales de la Iglesia, reconociendo con respeto a quienes han cumplido una etapa de servicio.

Después de haber considerado estas circunstancias y procurando el bien, la unidad y el orden de nuestra comunidad, por nuestra autoridad apostólica:

DECRETAMOS

la EMERITIZACIÓN de los siguientes miembros del Colegio Cardenalicio:
  • Su Eminencia Reverendísima Mons. Jesús, Cardenal Ortiz;
  • Su Eminencia Reverendísima Mons. Nicolás, Cardenal Quintero;
  • Su Eminencia Reverendísima Mons. Nahim, Cardenal Ruiz.

Desde la promulgación del presente Decreto, nuestros queridos hermanos asumirán la condición de Cardenales Eméritos, conforme a lo establecido por la Constitución Apostólica Romanæ Ecclesiæ Cardinalium, quedando relevados de las funciones ordinarias y responsabilidades activas propias de su anterior condición dentro del Colegio Cardenalicio.

Esta disposición no disminuye la dignidad ni el reconocimiento debido a quienes han servido a la Iglesia, ni constituye separación alguna de nuestra comunidad. Por el contrario, abre para ellos una nueva etapa en la que podrán continuar acompañándonos con su experiencia, oración y fraternidad.

Expreso de mi parte mi más sincero agradecimiento por el tiempo, dedicación y servicio que han ofrecido a nuestra comunidad. Les concedo de corazón mi Bendición Apostólica, asegurándoles siempre mi afecto fraterno y recordándoles que permanecerán unidos a nosotros en la comunión y fraternidad de nuestra Iglesia.

Exhortamos a toda nuestra comunidad a recibir esta disposición con espíritu de fraternidad, reconociendo que en la Iglesia cada servicio, tanto el que comienza como el que concluye, encuentra su sentido último en Cristo y en el bien de su Pueblo.

Sea, pues, este Decreto signo de gratitud por el pasado, de comunión en el presente y de confianza en aquello que el Señor disponga para el futuro.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día I del mes de noviembre del Año del Señor MMXXVI, primero de nuestro Pontificado.



✠ Innocentivs Pp.
Pontifex Maximvs

 


✠ Mons. Kevin Card. Miranda
Secretario de Estado



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