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OCLSP | Mensaje de los Ceremonieros Pontificios



Prot. N.° OCLSP-002/2026


La Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, con ocasión del IV Aniversario de la Comunidad Católica de Minecraft en Español, dirige a todos sus miembros este mensaje de fraternidad, comunión y esperanza en el Señor.

Con profunda alegría y gratitud al Señor, me dirijo a todos ustedes en esta feliz ocasión en la que celebramos el cuarto aniversario de nuestra comunidad. Al mirar hacia atrás, damos gracias a Dios por el camino recorrido juntos, por la fe compartida y por el amor a la Iglesia que nos une. Sin embargo, un aniversario no es solo una mirada al pasado, sino una invitación a renovar nuestro presente. Por ello, el tema que nos convoca en esta celebración es fundamental, preparar el corazón para celebrar.

La verdadera liturgia no comienza en la majestad de los ritos externos, sino en el silencio y en el sagrario de nuestro propio interior. Para que nuestras ceremonias sean un encuentro auténtico con el Dios vivo, es imperativo que nuestro espíritu esté dispuesto.

Los grandes santos de nuestra Iglesia, aquellos que defendieron y amaron profundamente el culto divino, comprendieron esto a la perfección. San Agustín, con su inmensa sabiduría, nos dejó una máxima indispensable en su Regla para que nuestra liturgia no sea vacía, «Cuando oréis a Dios con salmos e himnos, medite vuestro corazón lo que proferís con la voz». Es el corazón enamorado el que da verdadera vida a la ceremonia; sin él, los gestos más sublimes pierden su sentido.

De igual manera, debemos recordar a San Pío X, aquel gran Pontífice y celoso defensor del esplendor litúrgico, quien nos enseñó que la santa liturgia es «la fuente primera e indispensable de la cual los fieles deben sacar el verdadero espíritu cristiano». Él sabía que si preparamos nuestro corazón para beber de esa fuente, seremos transformados. O como bien nos recordaba Santo Tomás de Aquino, el gran cantor de la Eucaristía, en la liturgia saboreamos desde ya el banquete celestial, lo cual exige de nosotros la mayor de las reverencias.

En este mismo espíritu, no podemos dejar de acudir al magisterio luminoso del añorado Papa Benedicto XVI, un verdadero teólogo y enamorado de la sagrada liturgia. Él nos advertía constantemente que la liturgia no es una obra humana, no es un espacio para celebrarnos a nosotros mismos, sino el acto supremo en el que Dios irrumpe en nuestra realidad. Nos enseñó magistralmente, «La grandeza de la liturgia reside precisamente en que no la hacemos nosotros, sino que en ella nos insertamos en algo más grande... Es el Dios vivo quien actúa y nos atrae hacia Él».

Para dejarnos atraer por Dios en este aniversario, preparemos el corazón. Despojémonos de la distracción y revistámonos de asombro, de silencio sagrado y de devoción. Que la belleza de nuestras ceremonias siga siendo un pálido pero fiel reflejo de la Liturgia Celestial que cantan los ángeles.

Ruego a Dios que este cuarto aniversario renueve en cada uno de ustedes el ardor por la Eucaristía y el amor por la Iglesia.


 Mons. Gabriel Andrade
Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias

 ✠ Rev. Pbro. Fray Bruno Correa.
Ceremoniero Pontificio

Rev. Pbro. Manuel Revualcaba.
Ceremoniero Pontificio

 Rev. Pbro. Kevin Márquez.
Ceremoniero Pontificio

Rev. Pbro. José Cortez.
Ceremoniero Pontificio


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