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Mensaje Pontificio | Anniversarium Communitatis


INNOCENTIVS, EPISCOPUS,
SERVUS SERVORUM DEI

A todos los hermanos y hermanas de la Comunidad Católica de Minecraft, gracia, paz y bendición en Cristo nuestro Señor.

"Miren qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos."
(Sal 133,1)

Hay fechas que simplemente pasan por el calendario, y hay otras que el corazón aprende a guardar. El 18 de septiembre es para nosotros una de ellas. Al acercarnos a este día, nos preparamos con alegría para celebrar un nuevo aniversario de nuestra querida Comunidad Católica de Minecraft, dando gracias a Dios por el camino recorrido, por cada persona que ha formado parte de esta historia y por todo aquello que, con esfuerzo y fraternidad, hemos podido construir juntos.

No celebramos solamente el paso de los años, sino los encuentros, las amistades, las oraciones, las celebraciones y tantos momentos que han hecho de esta Comunidad un verdadero espacio de fraternidad. Entre bloques, caminos y construcciones hemos aprendido que también un mundo digital puede convertirse en un lugar de encuentro; que una conversación puede convertirse en amistad y que una celebración puede convertirse en oración. Como nos recuerda nuestro Señor: "Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20).

El Concilio Vaticano II nos recuerda que la Iglesia es un pueblo llamado a caminar unido y a participar, cada uno según sus propios dones, en la misión que Cristo le confía. También nuestra Comunidad necesita de cada uno. Ninguna presencia es pequeña cuando se ofrece con amor: una palabra puede animar, una mano puede ayudar, una oración puede sostener y un gesto de fraternidad puede cambiar el día de otro hermano. Por eso, al celebrar nuestro aniversario, preguntémonos no solamente qué hemos construido, sino también qué hemos construido en el corazón de quienes han caminado junto a nosotros.

En este camino nos acompañan nuestros santos patronos, San Carlos Acutis y San José Sánchez del Río. A San Carlos le encomendamos especialmente nuestra misión en el mundo digital, para que, siguiendo su ejemplo, sepamos utilizar la tecnología para acercar los corazones a Cristo; y a San José Sánchez del Río, joven de fe valiente, le pedimos que nos enseñe a permanecer firmes y a no avergonzarnos jamás de nuestra fe. Dos jóvenes, dos historias y una misma llamada a la santidad. Que ambos intercedan por nuestra Comunidad y por cada uno de sus miembros.

Mientras nos preparamos para el 18 de septiembre, invito a todos a vivir estos días con alegría, gratitud y esperanza. Dejemos que la fraternidad sea más fuerte que nuestras diferencias y que el deseo de caminar juntos sea siempre mayor que aquello que pueda separarnos. San Pablo nos exhorta: "Por encima de todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección" (Col 3,14). Que estas palabras sean también nuestro camino y que cada nuevo proyecto, cada encuentro y cada celebración nos ayude a poner a Cristo nuevamente en el centro.

Cuando llegue el día del aniversario, celebremos con un corazón agradecido, recordando a quienes estuvieron antes que nosotros, valorando a quienes hoy sirven y recibiendo con alegría a quienes se incorporan a nuestra Comunidad. Miremos el futuro con confianza, porque nuestra historia todavía no ha terminado de escribirse. Lo que celebramos no es el final de un camino, sino el comienzo de una nueva página. Y que podamos decir junto al salmista: "Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él" (Sal 118,24).

Que la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, acompañe nuestros pasos y nos conduzca siempre hacia su Hijo. Que San Carlos Acutis y San José Sánchez del Río intercedan por nosotros y nos ayuden a recordar que la verdadera obra que hemos levantado no está hecha solamente de piedra, madera o bloques, sino de personas, amistad, servicio y fe. Que nuestra Comunidad siga siendo una pequeña luz en el mundo digital, un lugar donde muchos puedan encontrar fraternidad, esperanza y, sobre todo, un camino que los acerque a Cristo.

Con ocasión de este aniversario, e invocando sobre todos ustedes la gracia de nuestro Señor Jesucristo, imparto de corazón mi Bendición Apostólica, pidiendo que nuestra Comunidad continúe creciendo en unidad, fe, esperanza y caridad.

Con afecto apostólico,


 Innocentivs Pp.
Pontifex Maximvs


 





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