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Prot. N.° DC-021/2026

La formaciรณn del discรญpulo comienza cuando aprende a escuchar la voz del Seรฑor y culmina cuando toda su vida anuncia a Cristo con fidelidad y amor.
Vivimos en un mundo que cambia constantemente. La tecnologรญa, las redes sociales, las preocupaciones diarias, el trabajo, los estudios y tantas situaciones pueden hacer que nuestro corazรณn se llene de ruido y que, muchas veces, nos resulte difรญcil reconocer la presencia de Dios.

Sin embargo, Cristo no estรก lejos de nosotros. ร‰l continรบa caminando con la humanidad, encontrรกndose con cada persona y llamรกndonos a descubrir su presencia en medio de nuestra realidad concreta. El Evangelio nos dice: “Yo estoy con ustedes todos los dรญas hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

Esta promesa de Jesรบs nos recuerda que nunca estamos solos. Cristo estรก presente en su Iglesia, en la Eucaristรญa, en su Palabra, en los sacramentos y, de manera especial, en el rostro de nuestros hermanos. En la Constituciรณn pastoral Gaudium et Spes, se nos enseรฑa que las alegrรญas y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo son tambiรฉn las de los discรญpulos de Cristo. Por eso, la Iglesia estรก llamada a mirar el mundo no con indiferencia, sino con los ojos de Cristo, descubriendo allรญ las oportunidades para anunciar el Evangelio y servir.

 En medio de tantas voces, necesitamos aprender nuevamente a guardar silencio. En la oraciรณn dejamos de mirar solamente nuestras preocupaciones y comenzamos a contemplar a Dios. A veces buscamos grandes seรฑales, pero Cristo puede manifestarse en la sencillez: en un momento de silencio, en una palabra de la Escritura, en una Eucaristรญa celebrada con fe o en esa paz interior que nos invita a confiar.

Muchas veces pensamos que Dios estรก presente solamente cuando todo marcha bien. Pero Cristo tambiรฉn estรก en nuestras dificultades. Cuando atravesamos momentos de incertidumbre, cansancio o dolor, ร‰l continรบa caminando a nuestro lado. Como ocurriรณ con los discรญpulos de Emaรบs, Jesรบs puede caminar junto a nosotros incluso cuando no somos capaces de reconocerlo inmediatamente.

Por eso debemos pedir la gracia de tener ojos de fe, capaces de descubrir a Dios incluso allรญ donde aparentemente solo vemos problemas. El Papa Francisco, en Evangelii Gaudium, nos recuerda que todo cristiano estรก llamado a una renovaciรณn misionera y a salir al encuentro de los demรกs. No podemos encerrarnos en nuestra propia realidad; estamos llamados a llevar la alegrรญa del Evangelio a las periferias de nuestra sociedad.

Descubrir a Cristo no significa necesariamente realizar cosas extraordinarias. Muchas veces significa aprender a vivir extraordinariamente las cosas sencillas. La pregunta no es solamente: «¿Dรณnde estรก Cristo?», sino tambiรฉn: «¿Tengo un corazรณn dispuesto para reconocerlo?»

Pidamos al Seรฑor que nos conceda un corazรณn atento, capaz de reconocer su presencia en la Eucaristรญa, en la Palabra, en la Iglesia y en cada hermano. Que no permitamos que el ruido del mundo nos impida escuchar su voz. Que las dificultades no nos hagan olvidar su presencia y que las preocupaciones no nos roben la esperanza.

Cristo sigue caminando en medio de nuestro mundo.

+ Emmo. Sr. Card. Kevin Miranda.


Dicasterio para el Clero, Ciudad del Vaticano 12 de septiembre del 2026.
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