BULA DE ACEPTACIÓN DE RENUNCIA
SERVUS SERVORUM DEI
A nuestro venerable hermano Ulises, Cardenal Prevost, y a todos aquellos a quienes llegaren las presentes Letras, gracia, paz y bendición apostólica.
Habiéndose presentado ante Nos la solicitud de renuncia a los oficios de Decano del Sacro Colegio Cardenalicio y de Prefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, presentada por nuestro venerable hermano Monseñor Ulises, Cardenal Prevost, después de un prudente tiempo de reflexión y discernimiento, hemos considerado atentamente las razones expuestas en su petición.
Reconociendo su dedicación, fidelidad y servicio constante a la Iglesia, así como las responsabilidades que actualmente continúan siendo confiadas a su cuidado, hemos juzgado oportuno acoger favorablemente las mencionadas renuncias, procurando con ello que pueda ejercer con mayor solicitud y disponibilidad los nuevos encargos que le han sido encomendados.
Agradecemos sinceramente a nuestro venerable hermano el servicio prestado como Decano del Sacro Colegio Cardenalicio, así como la diligencia y entrega manifestadas en el gobierno del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, mediante el cual ha contribuido al cuidado y acompañamiento de quienes, mediante la profesión de los consejos evangélicos, consagran de manera particular su vida al servicio de Dios y de la Iglesia.
Considerando, además, su voluntad de permanecer en la Ciudad de Roma y continuar colaborando estrechamente con la Sede Apostólica, Nos conforta saber que seguirá poniendo sus dones y experiencia al servicio de la Iglesia en aquellas responsabilidades que actualmente conserva y en las nuevas tareas que le han sido confiadas.
Por tanto, después de haber ponderado todas estas circunstancias y en virtud de la potestad apostólica que Nos ha sido confiada, aceptamos la renuncia presentada por S.E.R. Mons. Ulises, Cardenal Prevost, al oficio de Decano del Sacro Colegio Cardenalicio y al oficio de Prefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, quedando relevado de las obligaciones propias de dichos cargos desde la publicación de las presentes Letras.
Los demás oficios, dignidades y responsabilidades que legítimamente ejerce y que no son objeto de la presente disposición permanecen íntegramente vigentes.
Encomendamos a nuestro venerable hermano a la protección de la Bienaventurada Virgen María y rogamos al Señor que continúe sosteniéndolo en el servicio que presta a la Iglesia universal, concediéndole sabiduría, fortaleza y abundantes frutos en la nueva misión que le ha sido confiada.
Dado en Roma, junto a San Juan de Letrán, a los dieciocho días del mes de agosto del año del Señor dos mil veintiséis, primero de Nuestro Pontificado.