21 enero 2026

Letra Apostólica | Nombramiento Obispo Diocesano Inmaculada

   LETRA APOSTÓLICA
   DE NOMBRAMIENTO 
DEL OBISPO DIOCESANO DE LA DIOCESIS DE LA INMACULADA CONCECPCIÓN

 
PIUS, EPISCOPUS,
SERVUS SERVORUM DEI

Al amado hijo
Luis Rhea,
Presbítero incardinado
en la Diócesis de Roma,
salud y bendición apostólica.

Cristo Jesús, Pastor eterno de las almas y Esposo de la Iglesia, quiso que su Pueblo santo fuera apacentado por pastores constituidos en la sucesión apostólica, para que, anunciando fielmente la Palabra de Dios y celebrando dignamente los misterios de la salvación, condujeran a los fieles por el camino de la verdad y de la santidad.

Habiendo quedado vacante la Diócesis de la Inmaculada Concepción, y considerando atentamente las necesidades pastorales de aquella Iglesia particular, así como tu vida sacerdotal, tu recta doctrina, tu probada caridad pastoral, tu prudencia en el discernimiento y tu comunión fiel con esta Sede Apostólica, y oído el parecer del Dicasterio para los Obispos, Nos hemos juzgado oportuno llamarte a la plenitud del ministerio episcopal.

Por tanto, en virtud de Nuestra suprema autoridad apostólica, TE ELEGIMOS y TE NOMBRAMOS Obispo Diocesano de la Diócesis de la Inmaculada Concepción, con todos los derechos, deberes y obligaciones que el derecho canónico atribuye a este oficio, confiándote el cuidado pastoral de aquella porción del Pueblo de Dios.

Te exhortamos, amado hijo, a que ejerzas este ministerio con corazón de padre y espíritu de pastor, siendo fiel dispensador de los misterios de Dios, firme en la fe, solícito con los presbíteros y diáconos, cercano a los consagrados y atento a los fieles laicos, promoviendo la comunión eclesial y edificando la Iglesia en la caridad.

Mandamos que, una vez recibida la ordenación episcopal, tomes posesión canónica de la diócesis que ahora se te confía, conforme a las normas del derecho y a las disposiciones de esta Sede Apostólica.
Confiamos tu ministerio episcopal a la intercesión de la Santísima Virgen María, honrada bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, y al patrocinio de los santos pastores que, a lo largo de los siglos, han edificado la Iglesia con su fidelidad.

Dado en Roma, en San Pedro,
a los veintiún (21) días del mes de enero (01)
del Año del Señor dos mil veintiséis (2026),
segundo de Nuestro pontificado.

PONTIFEX MAXIMUS