PIVS, EPISCOPVS
SERVVS SERVORVM DEI
A mis venerables hermanos en el Episcopado, Obispos de la Santa Iglesia Católica, salud, paz y bendición apostólica.
En la providencia amorosa de Dios, que guía a su Iglesia a través de los tiempos, hemos recibido el mandato de custodiar el depósito de la fe y de velar por el bien espiritual del Pueblo de Dios. Hoy, más que nunca, sentimos más viva la llamada de Cristo que continuamente nos llama a confirmar a nuestros hermanos en la fe (cf. Lc 22,32), para que nadie se vea privado de la luz del Evangelio ni del consuelo que brota de la comunión eclesial.
La Iglesia, no puede dejar de anunciar, con renovado ardor, la presencia viva del Señor resucitado en medio de su Pueblo. Somos testigos de que el Espíritu Santo sigue actuando en la historia, suscitando carismas, inspirando obras de caridad y llamando a todos a una conversión que transforme las estructuras humanas a la medida del Reino de Dios.
En este horizonte de esperanza, la Santa Sede, atenta a las necesidades pastorales de nuestro tiempo, ha discernido la urgencia de fortalecer las raíces de la comunión, de avivar el celo misionero y de renovar las formas de servicio en especial la de cada uno de ustedes como Obispos.
Con esta certeza en el corazón, y recordando las palabras del Señor: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20), REAFIRMAMOS con plena autoridad apostólica la validez, fuerza, propósito pastoral y continuidad del Decreto Servi Christi, el cual, inspirado por el Espíritu Santo, busca robustecer la vida de fe, la unidad del Pueblo de Dios y el servicio generoso a Cristo en cada diócesis.
Este Decreto, fruto de la reflexión y de la oración perseverante emitido por el Dicasterio para los Obispos, no es simplemente una norma administrativa, sino una llamada a redescubrir que la identidad de la Iglesia se encuentra en el servicio: “El que quiera ser el primero entre ustedes, que sea el servidor de todos” (Mc 10,44). Su continuidad es signo de fidelidad al Evangelio y garantía de que los pastores caminan junto a su clero y desarrollan su misión evangelizadora, la cual el Señor les confió.
Por la presente, ORDENAMOS y DECLARAMOS que el Decreto Servi Christi entra en vigor de inmediato y permanece en plena fuerza de ley, en todas las diócesis.
En virtud de la potestad que, por mandato divino, compete a la Sede Apostólica (cf. CIC cáns. 331-333), exhortamos a cada uno de ustedes, Venerables Hermanos, a acoger este mandato con espíritu de obediencia filial, diligencia pastoral y caridad fraterna, para que el Pueblo de Dios pueda experimentar con gozo los frutos de este servicio.
Animamos a todos los pastores a ser fieles servidores de Cristo, fomentando entre el clero y los fieles el amor a la Iglesia, la comunión eclesial y la disponibilidad para responder con generosidad a la misión encomendada a cada uno de nosotros aquel día en que recibimos el Orden Sagrado y nos comprometimos a velar y apacentar las ovejas que nos han sido confiadas en nuestras Iglesias particulares.
Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, interceda por todos nosotros, para que a través de las obras de nuestras manos demos abundantes frutos en la vida de fe que profesamos y en la misión encomendada.
Et ego,
✠ Mons. Ulises, Card. Prevost
Prefecto del Dicasterio para los Obispos

